Cada encargo de banda transportadora, rodillo de carga o estructura de aluminio pasa por las mismas cinco etapas. No es un trámite: es la forma de asegurar que el equipo entre en la nave sin sorpresas de medidas, carga o ritmo de línea.
Visitamos la nave y medimos el tramo real: ancho útil, altura de trabajo, tipo de piso y puntos donde se carga la pieza. También revisamos qué transportador existe ya y si conviene integrarlo o sustituirlo. De aquí sale un croquis con cotas y una lista de interferencias con columnas, ductos o pasillos de montacargas.
Con el peso por metro lineal, la cadencia de piezas y el turno de operación, elegimos el tipo de banda o rodillo, el diámetro de eje y la potencia del motorreductor. En líneas de ensamblaje con arranques frecuentes pedimos margen de par; en tramos de gravedad basta con rodillos sellados y pendiente controlada.
Cortamos perfiles de aluminio ranurado, montamos bastidores y alineamos rodillos en banco antes de enviar. Las uniones con escuadras reforzadas permiten añadir guías, topes o soportes de sensores después, sin soldar ni repintar. Cada módulo sale identificado para que el armado en piso siga el orden de la línea.
Montamos la estructura, tensamos la cadena o banda y corremos la línea con el producto real, no con peso simulado. Ajustamos velocidad, altura de rodillos y topes hasta que la pieza llegue estable a cada estación. Si hay sensores o paros de emergencia, se prueban en esta misma jornada.
Dejamos el equipo operando con una ficha de mantenimiento: revisión de tensión de cadena, lubricación de apoyos y limpieza de rodillos cada 500 horas de operación. Explicamos al personal de planta cómo detectar desgaste de poliuretano o desalineación antes de que frene la línea. El objetivo es que el sistema aguante turnos continuos sin paros por ajustes menores.
Formatos de suministro y montaje
No todas las plantas necesitan lo mismo. Hay naves que solo requieren tramos de gravedad para mover tarimas entre muelles, y hay líneas de ensamblaje que piden tracción motorizada, sensores de presencia y guías laterales. Por eso trabajamos con tres esquemas de suministro que se adaptan al tipo de carga, al ritmo de operación y a la frecuencia con que cambia el producto. Cada esquema define qué se fabrica en taller, qué se arma en sitio y qué queda documentado para el equipo de mantenimiento.
Bandas, rodillos, motores de tracción y perfiles de aluminio ranurado entregados por separado. Conviene cuando el cliente ya tiene transportadores armados y solo necesita reponer rodillos de carga, cambiar un motorreductor o ampliar un tramo existente. Incluye ficha técnica de cada pieza, par de apriete recomendado y plano de montaje. No incluye armado en sitio ni puesta en marcha.
Ver composición de este formatoEl transportador se arma completo en nuestras instalaciones: estructura de aluminio, rodillos, banda, motor y tablero de control básico. Se entrega probado en vacío y con la velocidad ya calibrada. Es la opción habitual para líneas de ensamblaje nuevas donde el espacio de planta está definido y solo falta anclar y conectar. Requiere que el cliente confirme medidas de nave, altura de trabajo y punto de alimentación eléctrica antes de fabricar.
Revisar el proceso de armadoIncluye levantamiento de medidas, fabricación, traslado, montaje, alineación de tramos y arranque con carga real. Se usa en almacenes logísticos donde el transportador se conecta con mesas de acumulación, curvas de transferencia y estaciones de trabajo. El alcance se cierra con un protocolo de pruebas y una carpeta de mantenimiento con puntos de lubricación y revisión de tensión de cadena cada 500 horas.
Consultar alcance de montajeSi todavía no sabes qué formato encaja, revisa primero cómo trabajamos cada proyecto o escríbenos desde contacto con las medidas de tu nave.
Fabricamos para plantas que no pueden detener la línea. Estos son los comentarios que más se repiten cuando visitamos una nave meses después de la puesta en marcha: ajustes que aguantaron, rodillos que no se trabaron con el polvo de cartón y estructuras que se reconfiguraron sin soldar nada.
Cada servicio arranca con una visita a la nave para medir el tramo real, no con un catálogo genérico. Revisamos carga por metro lineal, tipo de pieza, ritmo de la línea y altura de trabajo antes de proponer cualquier solución.
Construimos transportadores de banda y rodillos según el ancho útil, la velocidad requerida y el peso por metro. No forzamos un modelo estándar cuando la línea pide otra geometría o un arranque más suave.
Perfiles ranurados de 45x45 y 45x90 mm para soportar transportadores, sensores y protecciones. Se puede reconfigurar el tramo sin soldar ni repintar cuando cambia el producto o la distribución de la nave.
Seleccionamos motorreductores y variadores según el par de arranque y la inercia de la carga. Ajustamos la velocidad para sincronizar con estaciones de ensamblaje o con un tramo de acumulación previo.
Revisión de tensión de cadena, lubricación de apoyos y alineación de rodillos cada 500 horas. Entregamos refacciones compatibles para no detener la línea esperando una pieza importada.
Antes de cotizar conviene tener a mano el layout del tramo, el peso máximo por pieza y el horario en que la línea puede detenerse para el montaje. Con eso el alcance queda claro desde la primera visita. Si quieres ver cómo aplicamos esto en proyectos reales, revisa nuestro enfoque de trabajo o escríbenos desde la página de contacto.
Antes de cotizar una banda transportadora o un tramo de rodillos conviene dejar claros los alcances. Aquí reunimos las definiciones que más dudas generan durante la visita técnica y el armado del proyecto: desde qué consideramos una línea completa hasta cómo se manejan los ajustes posteriores a la entrega.